Opinión
OPINIÓN. Moreno Bonilla, un presidente fallido
Esta semana tiene lugar el primer Debate del estado de la Comunidad durante el mandato de las derechas en Andalucía con Moreno Bonilla al frente. Se trata del segundo debate en importancia que se celebra en el Parlamento Andaluz tras el de presupuestos, pero que PP, Ciudadanos y su socio de gobierno, la extrema derecha, se han encargado de descafeinarlo y de restarle toda trascendencia e importancia ante el hecho insólito de adelantarlo para que no coincida con la moción de censura que ha presentado en el Congreso la extrema derecha, plegándose, así, a los dictados de quien realmente marca el rumbo de Moreno Bonilla.
OPINIÓN. A Moreno Bonilla le leen la cartilla
Octubre nos trae la apertura del año académico en las universidades andaluzas. Este año viene marcado por el coronavirus y sus consecuencias en una generación a la que se ha denominado ya “pandemial” por los efectos de esta crisis en el empleo, la salud y la educación. Habrá que afrontar nuevos cambios para ajustarse a las nuevas demandas y realidades que deja esta crisis mundial sin precedentes. La Universidad de Almería que no es ajena, en sus más de 25 años de trayectoria, a los cambios que la sociedad demanda. Más bien lo contrario. Siempre se ha caracterizado por su permeabilidad y adaptación a su entorno para contribuir al desarrollo social, a la captación de las necesidades de la provincia y a proporcionar talento e investigación a Almería para que se pueda posicionar en el ámbito nacional e internacional. Y lo ha hecho con ayuda y financiación, hasta ahora, de los sucesivos gobiernos socialistas de la Junta de Andalucía con los que ha alcanzado acuerdos de financiación que han resultado ser las herramientas más útiles para garantizar su futuro y para poder materializar su contribución social.
OPINIÓN. El presidente andaluz, siempre de perfil
Cada vez es más frecuente que el presidente andaluz eluda su responsabilidad al frente de esta pandemia en Andalucía haciéndolo, además, de la manera más lamentable y olvidando que lideramos el número de contagios y su Junta es la administración regional que menos PCR realiza a la población, según los datos oficiales. No sabemos si Moreno Bonilla da la espalda a lo importante por una cuestión de cobardía natural o para seguir manteniendo la distancia y no comprometerse en lo esencial que nos ocupa, que es la salud, la situación educativa y, recientemente, nuevos episodios de posible corrupción que salpican a su partido, el PP. Además, el presidente nos sorprende porque no quiere debatir exclusivamente de Andalucía en el debate sobre el estado de la comunidad que se celebrará en breve. Vuelve a huir hacia adelante y a ponerse de perfil.
OPINIÓN. Un silencio atronador
Hace una semana que conocimos que la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) entregaba al Juzgado de Instrucción número 3 de Almería un gravísimo informe sobre las irregularidades detectadas por la policía durante una década en el Ayuntamiento de Roquetas de Mar que dirige el número uno del PP en la provincia, Gabriel Amat. Incomprensiblemente, a día de hoy, el PP guarda un mutismo inaceptable sobre unos hechos que ya deberían haber supuesto la renuncia del alcalde y la reacción de su partido apartándolo de la vida pública para lavar la institución que representa.
OPINIÓN. Salud no responde
Cada día, sin excepción, y en cualquier medio de comunicación nos encontramos ante la evidencia del colapso en el que se encuentra la sanidad pública andaluza. Las televisiones de ámbito nacional nos muestran colas de pacientes a las puertas de su centro de salud esperando a ser atendidos. Imágenes que, aunque no veamos en Canal Sur y aunque no sean comentadas por el presidente Moreno Bonilla, existen. Y están porque las vemos los pacientes y el personal sanitario. Comprobamos con rabia que la atención primaria, el escalón fundamental para la detección de los casos de Covid-19 y que, por tanto, se pueda evitar una hospitalización, está desbordada. Citas que llegan, como muy pronto a las dos semanas, profesionales estresados, usuarios descontentos e insatisfechos con la atención recibida por parte de unos profesionales que no dan abasto y que son obligados por la Junta a diagnosticar con una llamada telefónica. Ese es el desolador panorama de la sanidad pública andaluza que tanto hemos mimado y por la que tanto hemos procurado los socialistas desde el Gobierno andaluz.
OPINIÓN. Las falsedades de Amat con la bajada de impuestos
El alcalde de Roquetas de Mar, Gabriel Amat, trató hace unos meses de esconder su absoluta falta de iniciativa ante la mayor crisis de los últimos tiempos provocada por el coronavirus, sacándose de la chistera una promesa de bajada de impuestos que o requerían cambiar la Ley de Haciendas Locales o implicaban una bajada ilegal. Pero eso le servía para culpar al Gobierno de España, al que se dirigió la petición para hacerlo.
OPINIÓN. De fracaso en fracaso
El presidente de la Junta afirmaba hace unos días sin ningún rubor que Andalucía estaba a la vanguardia contra el coronavirus. Lo hacía durante el anuncio de la compra de test rápidos para la detección del Covid-19. Se trata, lamentablemente, de una muestra más de la frivolidad y de la falta de respeto de Moreno Bonilla hacia la ciudadanía andaluza quienes asistimos diariamente y con mucha angustia a un aumento de contagios, a un descontrol en la gestión de PP y Cs y al uso de la mentira para, precisamente, desviar esa incapacidad para dirigir la situación pese a que reclamaban desde antes de verano al Gobierno de España retomar el mando en la comunidad. Aún no sabemos para qué lo querían.
OPINIÓN. Remanente de hipocresía política
El rechazo en el Congreso al Real Decreto que permitía la movilización de recursos financieros de los remanentes a los ayuntamientos va a tener en la provincia unos efectos muy negativos. Una opinión subjetiva, como todas, pero apoyada en datos objetivos. Valgan como referencia algunas cifras muy elocuentes referidas a los municipios de más de 5.000 habitantes que suponen el 86% de la población.
OPINIÓN. Sin respuesta de Moreno Bonilla
En un país avanzado como España la educación pública nos afecta a todas las familias directa o indirectamente y es una de nuestras principales preocupaciones. A esto se une el hecho de que esta pandemia nos ha obligado a convertir nuestras casas en ambientes de aprendizaje y a valorar más aún la importancia que adquiere la unión entre todos los agentes educativos cuyo deseo es garantizar el derecho a la educación. En este contexto, no es de extrañar que la educación sea el elemento común de conversación y preocupación en todos los hogares de este país y, mucho más, ahora que estamos centrados en una vuelta al colegio segura y con garantías para el alumnado.
