OPINIÓN. La Junta extrema

José María Martín, secretario general del PSOE de Almería
José María Martín, secretario general del PSOE de Almería

Feijóo anunció el acuerdo con Vox para formar gobierno en Andalucía muchas horas antes de que este se hiciera público. La secuencia de los acontecimientos dice mucho del peso que Madrid ha tenido en un pacto en el que Moreno Bonilla ha sido un mero espectador que ha acabado haciendo exactamente lo que se esperaba de él tras el apretón de manos entre Abascal y Feijóo.

Que el propio Moreno Bonilla haya tenido que defender en público la legalidad de lo que ha firmado con Vox señala el alcance político del pacto y de sus consecuencias para los andaluces y andaluzas.

La primera de ellas es que un partido que cuestiona el Estado autonómico, desacredita a la Unión Europea y mantiene posiciones abiertamente contrarias a consensos democráticos consolidados se va a sentar ahora en el Consejo de Gobierno de Andalucía. Conviene recordar, además, que la influencia de Vox ya fue determinante durante el primer gobierno de Moreno Bonilla, impulsando iniciativas como la creación de una línea específica para lo que denominaron violencia intrafamiliar, que diluye la especificidad de la violencia de género.

Llama también poderosamente la atención que ni siquiera haya intentado marcar distancias con unas exigencias que supondrán la quiebra de la igualdad y un importante retroceso en derechos. El que se presentaba como ejemplo de moderación ha pasado de reivindicar la llamada «revolución verde» —que nunca fue ni revolución ni verde— a aceptar derogar la Ley de Cambio Climático y asumir un modelo en el que la protección ambiental deja de ser una prioridad.

La entrada de Vox en el Gobierno andaluz, además, no le va a salir gratis al presidente de la Junta extrema. A partir de ahora va a tener que dedicar más tiempo a justificar los términos del acuerdo que le ha permitido mantenerse en el poder que a explicar su propia acción de gobierno junto a un vicepresidente de ultraderecha que le irá marcando el paso. Y no tardaremos mucho en comprobar hasta qué punto ese pacto cambiará el rumbo de Andalucía.

El programa que ha aceptado, lejos de desideologizar la Junta, como proclama el propio acuerdo, incorpora buena parte del arsenal ideológico de Vox a lo largo de los 150 puntos suscritos. En definitiva, Moreno Bonilla ha terminado asumiendo un proyecto del que hasta hace muy poco él mismo decía que era un lío. ¿Cómo lo llamará a partir de ahora?