Opinión
OPINIÓN. El allegado Moreno Bonilla
En la víspera de una Navidad distinta, que millones de personas afrontarán con una vida trastocada en lo más profundo por los devastadores efectos del coronavirus, conviene no seguir enmarañando las cosas ni confundir a la ciudadanía de manera innecesaria. Sin embargo, en Andalucía, nuestro presidente autonómico nos sigue complicando la vida de forma torticera. Lo ha hecho desde el inicio de la pandemia, pero en las últimas semanas se ha superado al lanzar el batiburrillo de medidas que debemos cumplir en estas fechas.
OPINIÓN. Los peores dos años para Almería
Sostenía Peter F. Drucker, considerado el mayor filósofo de la administración, en uno de sus tratados que la superficialidad era el cáncer capital de la gestión y se caracterizaba por no saber o por no querer acercarse a los problemas reales y, por lo tanto, no canalizarlos adecuadamente sin haberlos estudiado, lo que provocaría una toma de decisiones errónea que, al final, acaba pagando la ciudadanía. Ese mal era copiado por algunos políticos cuya acción se basaría exclusivamente en la frivolidad y en la superficialidad.
OPINIÓN. Lo otro de la Ley de educación
Parece que el ruido de fondo que se ha generado con la nueva ley de educación LOMLOE, popularmente conocida como ley Celaá, tiene como principal objetivo que no se sepa lo que cambia, lo que realmente aporta al sistema o más bien lo que repara de un sistema que no aporta precisamente en estos momentos unos resultados de los que podamos presumir.
OPINIÓN. El respeto institucional vs postureo popular
En el PSOE de Adra sabemos distinguir entre respeto y postureo y creemos que para gobernar una institución se requiere saber estar y tener altura de miras. El Ayuntamiento de Adra está representado por una corporación municipal de 21 miembros. Somos conscientes de la pluralidad representada en la misma y hemos puesto de manifiesto nuestro ofrecimiento al equipo de Gobierno del PP con actitud de colaborativa.
OPINIÓN. El descrédito que consiente Moreno Bonilla
El Parlamento de Andalucía, institución en la que está depositado el poder de autogobierno de la comunidad autónoma, sobre el que descansa el poder legislativo y que representa al pueblo andaluz, ha sufrido el mayor episodio de violencia verbal y de actitud antidemocrática y ha sido de la mano de la extrema derecha. El talante antidemocrático hacia la Cámara andaluza y el trato denigrante que sufrió la presidenta del Parlamento no tuvieron contestación entre las filas del PP y Ciudadanos. La humillación y el insulto de la extrema derecha a la presidenta del Parlamento y a la institución en sí han sido consentidos por el Gobierno de las derechas.
OPINIÓN. Puro teatro
Asistimos a días de desconcierto. Por un lado, los contagios y fallecimientos diarios siguen en aumento y, por otro lado, la sociedad civil está mostrando su malestar por la gestión del Gobierno andaluz de las derechas a través de movilizaciones desde el ámbito sanitario, educativo y comercial. Todos los sectores reclaman apoyo y denuncian falta de sensibilidad de PP y Cs con sus necesidades e inquietudes en esta pandemia. Y llevan razón. El Gobierno de Moreno Bonilla decretó una serie de restricciones en Andalucía, pero no acompañó estas medidas con otras para paliar la situación en la que se iba a encontrar, horas más tarde, la masa trabajadora de esta sociedad. Todos y todas estamos sufriendo esta pandemia pero hay quienes están perdiendo mucho más debido a los bandazos del Gobierno andaluz de las derechas que reclama un día una estrategia nacional y, al día siguiente, pide autonomía para aplicar sus propias medidas. A esto se suma la presencia o, más bien, la ausencia de un presidente, Moreno Bonilla, que está escondido y que sólo aparece cuando ya no le queda más remedio que hacerlo.
OPINIÓN. Parches en nuestro Casco Histórico
El lamentable abandono y la prolongada crisis de nuestro Casco Histórico sigue siendo, sin duda, una de las principales asignaturas pendientes de esta ciudad. Pasear por sus calles y plazas provoca asombro y melancolía. Junto a los rincones más acogedores de nuestro tejido urbano y a elementos heredados de las épocas más brillantes de nuestra historia, encontramos las huellas de la especulación despiadada que sufrió en nuestro pasado reciente y que sigue queriendo imponerse en algunos casos: viviendas en ruina, locales cerrados, solares abandonados llenos de suciedad y los efectos del vandalismo, producto de la falta de respeto de algunos de nuestros conciudadanos con nuestro pasado y con nosotros mismos. Y todo esto denota la incapacidad del equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento durante los últimos 17 años para mantener sano el corazón de Almería, latiendo con fuerza y acompasadamente, como sí observamos en otras ciudades.
