31 EMPRESARIOS ASESINADOS

Loly Cruz, responsable de la Unidad contra la Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno de Almería
Loly Cruz, responsable de la Unidad contra la Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno de Almería

Digo empresarios como puedo decir 31 bomberos, 31 policías o 31 políticos. ¿A qué te paras a leer? Pero no me refiero a ellos, son ellas las asesinadas. Son 31 mujeres a las que un hombre les ha quitado la vida en lo que va de año. Y mirad, también vamos a sumar a tres menores, que han asesinado por esa violencia. Y también, ya puestos, añadimos a las 20 criaturas que se han quedado sin mamá, porque está muerta y sin papá, obviamente, inexistente ya.

La violencia de género mata, sí. Nada más y nada menos que casi 1.400 mujeres han sido contabilizadas desde que se puso en marcha el marcador allá por el 2003. Pero, ¿cuántas no han sido asesinadas aún y están muertas en vida? El marcador explota, se pueden imaginar.

Impotencia cuando estas cifras alarman menos de lo que deberían. Frustrante cuando te enfrentas a comentarios donde se pone en duda la existencia de esta lacra social. Indignación cuando escuchas mensajes que niegan la violencia de género. Y más rabia aún, cuando achacan a que la única violencia que condenamos sea ésta, la de género.

Nada más lejos de la realidad… las cifras de la violencia machista son escalofriantes. 544 denuncias al día se pusieron en el año 2025 y recordemos, que 7 de cada 10 mujeres asesinadas no había denunciado a su maltratador antes del crimen. Además, para dar unos datos más, se estima que entre el 60% y 75% de las mujeres que sufren violencia en el ámbito de la pareja o expareja no presenta una denuncia formal. 

Hay que recordar que la violencia de género se basa en un problema estructural basado en la desigualdad y en la relación de poder que cree tener el hombre sobre la mujer. No se trata de un conflicto aislado, ni si quiera de una pelea familiar común. Tiene otro trasfondo que se remonta a un patrón que ha ido saltando de generación en generación. El objetivo del maltratador no es herir sino dominar, someter y educar a su víctima a través del miedo.

Por ello, este tipo de violencia debe de ser tratada de manera diferente a una común. No mejor, ni mucho menos, sino diferente. Puesto que las causas y el trasfondo que hay detrás es un libro que hay que desmenuzar de manera profesional y sabiendo de dónde viene para afrontarlo y evitar males mayores.

Si en vez de ser 31 las mujeres en lo que va de año, fueran 31 empresarios, 31 bomberos, 31 policías o 31 políticos los asesinados, estoy segura que nos veríamos en las calles.