Primero el freno, ahora la marcha atrás ambiental

José Luis Caparrós, PSOE Almería
José Luis Caparrós, PSOE Almería

En Almería, el cambio climático lo vemos, lo medimos y lo padecemos. Sus efectos forman ya parte de nuestra realidad cotidiana y nadie los discute, salvo Vox, que continúa presentándolos como una invención ideológica.

Lo hemos padecido y lamentado como nunca en el incendio de Bédar y Los Gallardos, agravado por la sequedad y el calor extremo; lo hemos medido en un insólito reventón térmico que superó los 40 grados de madrugada; y lo vemos en un verano convertido casi en una ola de calor permanente.

Es precisamente en este escenario donde se fragua el pacto entre PP y Vox para gobernar Andalucía, que como en otros territorios señala las políticas ambientales no como una necesidad urgente, sino como un obstáculo del que conviene desprenderse.

Este giro no parte de cero. En sus años en solitario, el PP andaluz ya mostró falta de ambición y un claro «retardismo» en todo lo relacionado con la gestión del medio ambiente. Su parsimonia se refleja, entre otras muchas cuestiones, en la ausencia de políticas de adaptación climática para uno de los territorios más vulnerables de Europa, en los retrasos de obras hidráulicas o en una deficiente prevención forestal.

A ese retardismo, Vox añade ahora algo distinto y aún más grave: el rechazo frontal de las políticas climáticas. Cuestiona la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo, convirtiendo el consenso científico en una batalla cultural. El PP ha actuado demasiadas veces como freno; Vox pretende ahora dar marcha atrás.

El acuerdo plantea, entre otras, desmantelar la fiscalidad verde, revisar espacios protegidos, ampliar regadíos y retirar apoyo autonómico a las zonas de bajas emisiones.

Para Almería, esta hoja de ruta es especialmente “kamikaze”: más regadíos sin agua elevarían la presión sobre los acuíferos y las explotaciones existentes, mientras que rebajar la protección de espacios como Cabo de Gata, Sierra Nevada o Punta Entinas dañaría su conservación, nuestra reputación y generaría más conflicto social.

La protección del medio ambiente no es un freno para la economía almeriense: es la condición indispensable para su supervivencia. Andalucía y Almería no pueden afrontar el cambio climático desde el retardismo, el negacionismo o la desregulación. Necesitamos gestión avalada por la ciencia, inversión y acuerdos que nos permitan proteger nuestro modelo de vida y de desarrollo. Ignorar el mayor desafío de nuestro tiempo solo nos hará más vulnerables