OPINIÓN. Los días más difíciles

José María Martín, secretario general del PSOE de Almería
José María Martín, secretario general del PSOE de Almería

Cuando una tragedia como la que estamos viviendo estos días en nuestra provincia llama a la puerta, resulta muy difícil expresar con palabras la desolación y el tremendo pesar que he podido observar en las últimas horas entre los vecinos y vecinas de los municipios afectados por el incendio forestal desatado en el Levante almeriense.

Quiero transmitir todo mi apoyo a los familiares y amigos de las víctimas y el deseo de que las personas heridas puedan recuperarse cuanto antes. Mucho ánimo también a quienes han tenido que abandonar sus hogares para salvaguardar sus vidas, dejando atrás, aunque solo fuera durante unas horas, sus pertenencias. Pocas imágenes reflejan mejor la dureza de una tragedia como la de las familias obligadas a marcharse sin saber qué van a encontrar a su regreso, envueltas en una mezcla de dolor, incertidumbre y tristeza.

La virulencia de los incendios forestales que estamos sufriendo en los últimos años se escapa a todo lo que conocíamos hasta ahora. El aumento de las temperaturas, las sequías y la sucesión de fenómenos extremos nos obligan, por lo tanto, a afrontar con determinación y mayores recursos una realidad cada vez más compleja. Negar esta evidencia y abrazar el negacionismo no solo no ayuda, sino que nos conduce a un debate absolutamente estéril.

En medio de tanta desolación, merece un reconocimiento especial el trabajo incansable de la Unidad Militar de Emergencias (UME), del personal del INFOCA, de las Fuerzas yCuerpos de Seguridad del Estado, así como de Protección Civil y del personal sanitario. Su entrega y profesionalidad han vuelto a demostrar que detrás de cada emergencia hay cientos de hombres y mujeres dispuestos a arriesgarlo todo para proteger la vida de los demás.

Del mismo modo, me consta que cada municipio, cada vecina y vecino están poniendo lo mejor de sí mismos para colaborar en todo lo que pueden, ofreciendo alojamiento a las personas evacuadas, comida y agua a quienes han salido huyendo del fuego o, simplemente, apoyo y ánimo en unos momentos tan difíciles como estos.

En situaciones así aflora la mejor versión de nuestra tierra, con innumerables muestras de solidaridad en cualquier rincón al que se mire. Aún queda mucho trabajo por delante y, cuando las llamas se apaguen, llegará también el momento de acompañar a quienes tendrán que reconstruir poco a poco la normalidad que el fuego les ha arrebatado.