OPINIÓN. Sesenta páginas de retrocesos

José Nicolas Ayala, Secretario de Organización del PSOE de Almería
José Nicolas Ayala, Secretario de Organización del PSOE de Almería

Escuchando a Moreno Bonilla y a los portavoces del Partido Popular, cualquiera podría pensar que el acuerdo de gobierno que han firmado con Vox apenas alterará nuestra vida cotidiana. Sin embargo, basta leer las sesenta páginas del documento que sostiene el pacto para comprobar que marca un cambio profundo en la orientación política de la Junta y sitúa a la extrema derecha en el centro de las decisiones que adoptará el próximo Gobierno andaluz.

El presidente andaluz ha incorporado todo el ideario de la extrema derecha y rompe con la imagen de moderación que ha tratado de proyectar durante los últimos años. El moderado resulta que no lo era tanto tras firmar la defunción de la igualdad de oportunidades en Andalucía, después de siete años en los que ese principio, uno de los pilares de nuestro Estatuto de Autonomía, ha sido objeto de un continuo deterioro por parte del Gobierno de Moreno Bonilla.

No deja de resultar paradójico que quien ha hecho del andalucismo una de sus principales señas de identidad firme ahora un acuerdo con un partido que cuestiona el Estado autonómico y las instituciones nacidas del 28 de febrero. Tampoco parece compatible reivindicar la llamada «vía andaluza» mientras se suscribe un programa que va incluso más allá de otros pactos alcanzados entre el Partido Popular y Vox en diferentes comunidades.

Hay que ser muy atrevido, o pensar que la gente es muy ignorante, para elevar a la categoría de Consejería la idea de Vox de desregular lo regulado, debilitando así la defensa del interés general frente a todo tipo de intereses particulares.

El documento del pacto, construido sobre falsas premisas, cuestiona las políticas de igualdad, incorpora un preocupante negacionismo climático, pone el foco sobre los colectivos más vulnerables y sobre el papel de las organizaciones sociales, además de abrir la puerta a la privatización del bachillerato y a seguir agrandando la brecha de desigualdad en la educación pública andaluza.

También llama la atención la pretensión de PP y Vox de acabar con lo que denominan adoctrinamiento, una estrategia que busca impedir que en los colegios se transmita a al alumnado  que las mujeres pueden ser libres e iguales y que cualquier persona pueda amar libremente a quien quiera.

Los acuerdos políticos son siempre legítimos cuando respetan las reglas democráticas, pero este enciende todas las alarmas al poner en cuestión no solo el modelo de sociedad que hemos construido, sino también el que queremos dejar a nuestras hijas e hijos.