OPINIÓN. Dignidad y agua

Esperanza Pérez Felices, PSOE de Níjar
Esperanza Pérez Felices, Portavoz dle de PSOE de Níjar


Los agricultores de la Comarca de Níjar están a las puertas de mayor desagravio que se haya producido
en la historia de la agricultura almeriense. La Junta de Andalucía, en una posición de dueño de un bien que
no es suyo: el agua. Retrasa y manipula los plazos para el otorgamiento de las concesiones que por
derecho corresponden a un colectivo de profesionales del campo, personas que han abierto camino desde
hace años en el uso de agua desalada para preservar sus propios yacimientos naturales y, además,
configurar un modelo solvente, con futuro, competitivo y capaz de dar garantías a los mercados
precisamente por haber sabido adaptarse a una situación que obviamente se vía venir. El cambio climático.
Durante años, en el campo de Níjar se ha sobrellevado el desagravio de usar agua desalada sin ayudas
públicas como las que el anterior gobierno de Mariano Rajoy sí que permitió en regiones como Murcia,
pero lejos de salir a las calles a protestar, lo que se hizo fue agudizar el ingenio para convertir un escalón
en un trampolín. Así, en vez de ocupar plazas o calles, cambiaron de modelo y optaron por el valor añadido
de la producción ecológica, y hoy podemos asegurar que el mayor productor en este campo es
precisamente Níjar. Ese valor añadido sirvió para cuadrar las cuentas de unos costes que no eran, ni mucho
menos, los soportados por competidores directos. Pero salimos adelante.
En Níjar sufrimos que la misma administración que no concede lo que por derecho corresponde, haga
auténticos malabarismos para justificar lo injustificable en lugares como Doñana, donde los pozos ilegales
han sido no sólo permitidos, sino que hasta han intentado legalizar verdaderos atentados
medioambientales.
En Níjar, por el contrario, se ha protegido un espacio Natural como el Parque Natural de Cabo de Gata-
Níjar para convertirlo en una denominación de origen de facto, hasta el punto de que es el propio agricultor
el principal defensor de este entorno. Y aun así ya son cinco años, camino de seis, el tiempo que esperan
a que se dicte la resolución final de expediente sobre la transformación del Convenio Regulador suscrito
en el año 2000 entre la Comunidad de Usuarios de Aguas de la Comarca de Níjar (CUCN) con la Sociedad
Estatal ACUSUR, S.A, actualmente ACUAMED, y de los acuerdos adoptados en las Comisiones de
Seguimiento de dicho Convenio en concesión de aguas. De ello depende el suministro de recursos por la
IDAM de Carboneras a la CUCN en las cantidades establecidas por el Convenio Regulador suscrito.
Este año ya hemos sido testigos de cómo se cerraba el grifo para atender las necesidades de la población
turística en el levante almeriense, o esa fue al menos la justificación, pero es precisamente la falta de
resolución de ese expediente lo que convierte a Níjar en el pagafantas del desorden de la propia Junta de
Andalucía.
Y todo este lío no es más que un ataque frontal y desmedido a un derecho fundamental que también existe
en la Constitución Española y que es de especial protección. Se llama dignidad, y la que está en juego es
la de los agricultores de la Comarca de Níjar, que son pisoteados una y otra vez por una administración
que humilla, que no respeta y que se vale de cortinas de humo para no cumplir con lo básico, que son sus
obligaciones para y con los andaluces.