Hace más de cuatro años que el Parlamento de Andalucía aprobó que el Gobierno andaluz financiara los vuelos de Almería con Madrid y Barcelona, como ya hace con Sevilla. Para hacer realidad aquella iniciativa, la Junta solo tenía que solicitar al Gobierno de España la declaración de obligación de servicio público para estas conexiones aéreas, tal y como está establecido y han conseguido otras comunidades autónomas como Extremadura. Sin embargo, nunca lo hizo.
Desde entonces, el Gobierno de Moreno Bonilla ha privado a los almerienses y a quienes se desplazan hasta nuestra provincia de contar con más frecuencias aéreas con las dos principales ciudades del país y a precios razonables mientras llegaba la alta velocidad a Almería. Han sido cuatro años perdidos para una provincia que lleva mucho tiempo reclamando mejores comunicaciones.
El desentendimiento de la Junta resulta aún más incomprensible por las consecuencias que estas conexiones insuficientes tienen para el turismo y la economía provincial, pero también para la llegada de nuevas empresas que encuentran un obstáculo añadido para instalarse en nuestra tierra.
El Partido Popular tiene una larga tradición de eludir sus responsabilidades con las comunicaciones de Almería cuando gobierna. Basta hacer un poco de memoria para recordar la etapa de Rajoy, durante la que no se avanzó ni un solo metro en la conexión ferroviaria de alta velocidad con Murcia. Aquel Gobierno dejó excusas de todos los colores, mientras el dinero destinado a las obras acabó volando a Galicia.
Hoy aquel agravio se ha revertido. El Gobierno de Pedro Sánchez ha impulsado unas obras próximas a finalizar tras una inversión de 3.500 millones de euros y un enorme esfuerzo técnico, con las innovaciones que se han aplicado a la construcción de túneles y viaductos.
Por eso resulta difícil entender esos golpes de pecho que se da del Partido Popular cada vez que exige actuaciones para Almería —algo que me parece muy bien— mientras deja sin hacer aquello que depende directamente de su gestión en la Junta. Ahí siguen pendientes la finalización de la autovía del Almanzora, el Puerto Seco de Níjar o el acceso Norte a la ciudad de Almería. Y ahí siguen también, cuatro años después, los vuelos con Madrid y Barcelona.
Reivindicar está muy bien, pero para hacerlo con credibilidad hay que empezar por cumplir con Almería, algo que el Partido Popular no está haciendo ni de lejos.
