El feminismo no admite silencio

Guille Lara, Secretaria General del PSOE de Purchena
Guille Lara, Secretaria General del PSOE de Purchena

Como mujer feminista y progresista, me siento profundamente orgullosa de formar parte del proyecto político del PSOE. Este mismo espacio fue lugar de militancia y compromiso de quienes considero auténticas madres del pensamiento feminista en España, como Clara Campoamor, Margarita Nelken, María Cambrils o la almeriense Carmen de Burgos, “Colombine”, figura clave de la cultura española, primera mujer periodista profesional en España y activista en la defensa de los derechos de las mujeres, el divorcio y la educación femenina, y, en tiempos más recientes, Almudena Grandes, cuyas palabras y obras siguen interpelándonos desde la conciencia social y la memoria democrática.

Retomando las palabras de María Cambrils, “no se puede ser socialista sin ser feminista”, una afirmación que sigue plenamente vigente y que refuerza la idea de que el feminismo no admite silencio ni indiferencia. La lucha por la igualdad y la justicia social es inseparable del compromiso feminista, y es responsabilidad de quienes compartimos estos valores mantener viva su voz y su legado.

Las iniciativas socialistas, en sus casi 150 años de historia, no solo han transformado el marco legal, sino que han propiciado un cambio cultural profundo, visibilizando las desigualdades y abriendo camino a nuevas generaciones de mujeres comprometidas con la igualdad.

Sin embargo, la reciente sucesión de casos de presunto acoso sexual dentro del propio partido me provoca una profunda tristeza, indignación y por supuesto preocupación. Estos hechos no solo afectan a las personas directamente implicadas, sino que también ponen en cuestión los valores de igualdad y justicia social que defendemos desde la militancia del PSOE.

Todos los casos de acoso y machismo enquistado, por dolorosos que resulten, deben servir al PSOE para impulsar una transformación profunda de su estructura y cultura interna, para fortalecer el feminismo que proclama. Se precisa de una actitud decidida para acabar con esta lacra que marchita el simbolismo de lo que el PSOE representa. Se debe fortalecer el protocolo interno que garantice la independencia real del canal anti-acoso, con plazos claros de actuación y acompañamiento jurídico y psicológico de las víctimas. Se deben generar informes transparentes sobre la gestión de las denuncias y asegurar mecanismos efectivos de rendición de cuentas.

Es cierto, y necesario decirlo, que el machismo y las conductas de acoso no son una anomalía exclusiva de una sigla concreta, sino una realidad que atraviesa a todas las organizaciones políticas, sociales y económicas de nuestra sociedad. Y precisamente por eso, el PSOE, por su historia, por su discurso y por el papel que ha desempeñado en la conquista de derechos, tiene una responsabilidad añadida: la de ser ejemplar también de puertas para adentro.

Aquí no caben ambigüedades ni silencios que puedan interpretarse como protección del poder frente a la verdad. El feminismo no admite silencio ni indiferencia, es nuestra responsabilidad alzar la voz, exigir transparencia y garantizar que se tomen medidas firmes para erradicar cualquier forma de acoso. Solo así podremos honrar el legado de quienes nos precedieron y asegurar un futuro en el que la igualdad real y efectiva sea una realidad para todas las personas.

El feminismo no guarda silencio: somos la voz, la historia y el futuro de la igualdad.