Faltan recursos y sobran excusas

María Carmen de la Paz, Secretaria de Educación del PSOE de Almería
María Carmen de la Paz, Secretaria de Educación del PSOE de Almería

Volver al aula debería significar ilusión, reencuentros y nuevos proyectos. Sin embargo, cada inicio de curso en Almería volvemos a preguntarnos si está el Gobierno de Moreno Bonilla a la altura de lo que necesita nuestra educación pública. Basta con mirar la realidad de muchos centros para comprobar que no.

Ningún centro educativo puede empezar septiembre con la improvisación que hemos visto durante estos días. Quienes están al frente de las aulas necesitan saber con qué recursos cuentan, las familias necesitan saber que todo va a funcionar desde el primer día y los equipos directivos, planificación.

Lo primero que se debería haber hecho era garantizar plantillas suficientes y cubrir las vacantes y las sustituciones con agilidad. Al mismo tiempo, reforzar la orientación y los recursos destinados a atender la diversidad, sobre todo cuando hablamos de alumnado con necesidades educativas especiales. Para hacerlo de verdad hacen falta profesionales de Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje, PTIS y personal de apoyo suficiente. No se puede hablar de una educación inclusiva si después faltan quienes tienen que hacerla posible cada día.

También hay cuestiones mucho más básicas que deberían estar resueltas de antemano. El transporte escolar y los comedores tienen que funcionar con garantías, especialmente en las zonas rurales. Y enseñar o aprender en condiciones dignas no debería depender del centro en el que a uno le toque estar. La bioclimatización, la accesibilidad y el mantenimiento adecuado de las instalaciones deberían estar garantizados en todos ellos.

La comunidad educativa lleva tiempo advirtiendo a la Junta de muchas de estas carencias. No son problemas que hayan aparecido de repente, sino necesidades que se han trasladado con todo lujo de detalles y, precisamente por eso, resulta difícil justificar que vuelvan a repetirse. Tampoco podemos normalizar que la educación pública salga adelante gracias al esfuerzo añadido de docentes, equipos directivos y familias, obligados en no pocas ocasiones a suplir aquello que corresponde garantizar a la Junta de Andalucía.

Detrás de cada profesional que falta, de cada servicio que falla o de cada necesidad que queda sin atender hay alumnos, familias y docentes que sufren sus consecuencias. Por eso, cuando escasean los recursos, la palabrería sirve de poco. Los problemas se tendrían que haber resuelto antes de que volviera a sonar el timbre.