¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

José María Martín, secretario general del PSOE de Almería
José María Martín, secretario general del PSOE de Almería

Hay una pregunta que he escuchado muchas veces durante esta campaña electoral: “¿Cómo hemos llegado hasta aquí?”. Y casi siempre aparecía después de una conversación sobre la sanidad pública. Porque la realidad ya no puede maquillarse con propaganda.

En Andalucía se está produciendo un deterioro evidente de los servicios públicos y en Almería ese deterioro tiene nombres y apellidos muy concretos. Lo vemos en el Hospital de La Inmaculada o en el Hospital Universitario Poniente, convertidos en tristes ejemplos de la falta de planificación sanitaria del Gobierno andaluz. Lo vemos en las dificultades para cubrir plazas médicas, en las inacabables listas de espera, en la saturación de la Atención Primaria y en la desaparición de servicios que llegaron a ser un orgullo para esta provincia.

Y lo más preocupante es que todo esto no ocurre de manera aislada. Responde a una forma de gobernar que ha ido debilitando progresivamente aquello que garantizaba la igualdad entre ciudadanos.

Porque cuando los servicios públicos pierden calidad, la desigualdad avanza silenciosamente que es, precisamente, lo que lleva ocurriendo desde que el PP gobierna la Junta de Andalucía.

Quien tiene recursos encuentra alternativas. Quien puede pagar un seguro privado intenta escapar del colapso. Pero quien no puede hacerlo queda atrapado en la incertidumbre, esperando durante meses una llamada para una consulta o para una intervención que condiciona su vida.

Por eso el debate sobre la sanidad pública no es un debate técnico ni administrativo. Es un debate que afecta, directamente, a las personas.

Durante años, con el PSOE, Andalucía construyó un modelo de servicios públicos que fue motivo de orgullo colectivo. Costó décadas levantarlo. Costó esfuerzo, recursos y compromiso social. Y, precisamente por eso, duele comprobar cómo se deteriora mientras Moreno Bonilla parece más preocupado por las campañas de imagen que por resolver los problemas reales de la ciudadanía.

Una tierra no se mide solo por sus datos económicos o por sus grandes titulares. Una tierra se mide por cómo cuida a su gente, por la seguridad que ofrece a quien enferma, por las oportunidades que garantiza a quien no tiene privilegios y por la fortaleza de aquello que nos iguala.

Y ahí es donde Andalucía, donde Almería, no puede permitirse seguir retrocediendo.