Durante estos años, la derecha nos ha hecho creer que pagar un seguro privado era una elección personal, que matricular a un hijo en una FP privada era apostar por su futuro o que contratar a una persona para cuidar de nuestros mayores era simplemente una solución acordada en el ámbito familiar. Pero cuando eso deja de ser una elección y pasa a convertirse en una obligación para miles de personas, el problema deja de ser individual para convertirse en la señal más evidente del deterioro del sistema.
Esto es exactamente lo que está ocurriendo en Andalucía y, de forma especialmente preocupante, en Almería. La degradación progresiva de los servicios públicos que está llevando a cabo Moreno Bonilla está empujando a la clase media a pagar dos veces por unos derechos que ya financia con sus impuestos. Primero, sosteniendo la sanidad, la educación o la dependencia con sus cotizaciones y, después, sacando dinero de su bolsillo porque esos servicios ya no responden como deberían.
La situación sanitaria es el ejemplo más evidente. Cada vez más familias contratan seguros privados —uno de cada cuatro andaluces ya lo hace— no porque quieran renunciar a la sanidad pública, sino porque no pueden esperar meses para una prueba diagnóstica o una consulta con el especialista. Las listas de espera interminables y la falta de profesionales han convertido algo tan básico como acudir al médico en una auténtica carrera de obstáculos.
Lo mismo ocurre con la educación. La falta de plazas públicas en Formación Profesional obliga a muchas familias a asumir matrículas en la privada que no pueden permitirse. Del mismo modo, cuando la dependencia no llega, cuando una ayuda tarda años, son los hijos y las hijas quienes tienen que asumir cuidados y gastos que deberían estar garantizados desde lo público.
Al final, el resultado es una clase media más más endeudada, porque pagar una residencia, un cuidador, una academia privada o un seguro médico no hace más libre a nadie. Lo que realmente hace libres a las familias es saber que, pase lo que pase, existe un sistema público que responde, protege y garantiza la igualdad de oportunidades.
Fundamentalmente, esto es lo que vamos a decidir el 17 de mayo. Si queremos que unos pocos sigan haciendo negocio con la sanidad, la educación o la dependencia, mientras miles de familias tienen cada vez más dificultades para llegar a final de mes, o si decidimos blindar los servicios públicos escogiendo la papeleta del PSOE para que de esa manera votes por ti y por tu familia.
