Las obras de la plataforma de alta velocidad en la provincia de Almería se encuentran ya en su fase final, con un grado de ejecución cercano al 90%. Como todo el mundo puede entender, esta realidad no habría sido posible si el Gobierno de Pedro Sánchez y quien ha sido vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, no hubiesen priorizado las inversiones en esta infraestructura ferroviaria tras dos legislaturas en las que el Partido Popular no puso ni un solo ladrillo ni invirtió un solo euro, salvo para tapiar los túneles de Sorbas construidos en la etapa del presidente Zapatero.
Por eso llama tanto la atención que ahora el Partido Popular hable del AVE en los términos en los que lo hace y con las exigencias que plantea, cuando ni siquiera alzó la voz en aquellos tristes años de los gobiernos de Rajoy para Almería, en los que los ejercicios de trilerismo político estaban a la orden del día.
Que si las tortugas, que si tramos terminados en mitad de la nada, que si Juan, que si Pepe… El caso es que la retahíla de excusas para no continuar las obras que había dejado en ejecución el Gobierno socialista, impulsadas desde el Ministerio de Fomento por el almeriense Jesús Miranda Hita, parecía no tener fin.
Que Feijóo o Moreno Bonilla vengan ahora a hablar del AVE en Almería en plena campaña electoral provoca un estupor que roza la vergüenza ajena. Hay que tener muy poca memoria para olvidar el daño que causó a esta provincia la paralización de las obras por parte del PP y presentarse ahora como garantes de su puesta en marcha. Porque, si hubiesen hecho su trabajo y no se hubieran dedicado a engañar a los almerienses, el AVE ya estaría circulando por el Corredor Mediterráneo. Puestos a decir algo, podrían haber pedido perdón en lugar de hacer el ridículo de esa manera.
En la actualidad, los 17 tramos en los que están divididas las obras están finalizados o en construcción, y se avanza en el despliegue de vías, equipos y sistemas que se tenderán sobre la plataforma. Estos avances consolidan el objetivo de que Almería cuente con alta velocidad al finalizar la legislatura.
La línea ferroviaria entre Almería y Murcia, de 200 kilómetros de longitud, cuenta con una inversión de 3.600 millones de euros. Existen pocos proyectos en España, no solo en el ámbito del transporte, sino en general, que hayan recibido en estos últimos años tanto impulso económico y político del Gobierno de España como este.
