A Vox nunca le ha interesado conocer la verdad sobre el denominado caso ‘Mascarillas’. Durante estos cinco años desde que saltó el escándalo, la formación de ultraderecha ha actuado más como espectador que como parte activa en una investigación que afecta de lleno al Partido Popular de Almería y que apunta a un presunto entramado de corrupción de especial gravedad en la Diputación Provincial.
La reciente decisión del juez instructor de apartar definitivamente a Vox como acusación popular no hace sino confirmar lo que ya era evidente: el partido de Abascal perdió ese derecho desde el momento en que optó por retirarse del procedimiento de forma voluntaria, una decisión que desmonta su supuesto compromiso con la transparencia y la regeneración política.
Porque lo cierto es que, durante el tiempo en que Vox estuvo personado en la causa, no se le conoció iniciativa alguna orientada a esclarecer los hechos ni a impulsar el avance de la investigación. Su presencia en el procedimiento ha resultado, a la vista de lo acontecido, un engaño para sus seguidores, aunque para el resto nunca lo fue.
Este comportamiento no puede entenderse al margen de los acuerdos que ambas formaciones mantienen en distintos municipios de la provincia. Pactos que, como ya ocurre en las comunidades autónomas en las que negocian, dibujan un escenario en el que la connivencia política entre ambos partidos se presenta con una normalidad impensable en otros países europeos, donde los conservadores dejan al margen de los gobiernos a la extrema derecha. En España, sin embargo, a Feijóo se le ve cómodo y dispuesto a pagar el precio que le pidan, se lleve lo que se lleve por delante.
Mientras tanto, la investigación judicial en la Diputación de Almería continúa avanzando y ya alcanza contratos por valor de más de tres millones de euros, con 43 personas investigadas. Ni aun así el Partido Popular ha permitido que la Cámara de Cuentas fiscalice la contratación de la institución provincial entre 2016 y 2025, precisamente los años en los que la justicia ha puesto el foco en los presuntos amaños.
Frente a los que han optado por apartarse, hay quienes hemos decidido mantenernos firmes hasta el final, porque en un caso como este lo que está en juego no es solo la depuración de responsabilidades, sino la credibilidad de las instituciones. Y eso no es algo que se defienda solo con palabras, sino con hechosrente a los que han optado por apartarse, hay quienes hemos decidido mantenernos firmes hasta el final, porque en un caso como este lo que está en juego no es solo la depuración de responsabilidades, sino la credibilidad de las instituciones. Y eso no es algo que se defienda solo con palabras, sino con hechos
